Un volumen creciente de buques transita a través y alrededor de activos offshore, y los operadores deben reducir los riesgos que estos buques suponen para las personas y las operaciones. Los riesgos varían, pero es imprescindible mitigarlos para evitar incidentes de seguridad, pérdidas de producción y el inmenso daño a la reputación que supondría una catástrofe.