Oma Ejilemele es ingeniera mecánica en el equipo de Vehículos Pequeños de Oceaneering. Oma llegó a Oceaneering como becaria. Al principio, Oma había pensado en ser arquitecta antes de decidirse por la ingeniería.
"Me intrigaban los edificios estéticamente agradables que veía en mis viajes", explica. "Quería tener la oportunidad de crear unos como ésos. Sin embargo, me di cuenta de que quería hacer otras cosas estéticamente agradables y funcionales.
"La ingeniería parecía un espacio lo suficientemente amplio para explorar este deseo".
Oma ha descubierto que una carrera en ingeniería puede ser gratificante.
"Ser ingeniera me ha dotado de unos conocimientos que pueden ayudar enormemente a los demás", afirma. "Es gratificante contribuir de forma significativa al avance tecnológico en el mundo".
Ser ingeniera también le permite seguir aprendiendo. Y añade: "Hechos o conceptos sencillos que he aprendido, o incluso oído por casualidad, me han ayudado a averiguar qué enfoques de la resolución de problemas funcionan mejor que otros."
Para Oma, el mayor reto de ser una ingeniera negra ha sido enfrentarse a los prejuicios implícitos de los demás.
"Estas han ido desde lidiar con comentarios y suposiciones sobre mi pelo, mi nombre y la música que escucho; hasta bajas expectativas sobre mis conocimientos y la calidad de mi trabajo", dijo. "Para aminorar el golpe de estas microagresiones, he optado por recordarme a mí misma que soy capaz y que pertenezco a esta industria".
Oma dijo que ser una mujer ingeniera en Oceaneering ha sido un "soplo de aire fresco" en algunos aspectos. "Los ingenieros de aquí tienen una mentalidad abierta y ayudan a crear un entorno de trabajo propicio para una joven ingeniera como yo", afirma.
Oma espera unirse a la Red de Mujeres de Oceaneering, pero afirma que rodearse de otras mujeres de color ha demostrado ser un recurso valioso para ella.
"Hacer esto no sólo me ha ayudado a frenar la manifestación del síndrome del impostor, sino que me ha hecho más productiva porque paso menos tiempo preocupándome por la percepción que los demás tienen de mí".
El consejo de Oma para la próxima generación de mujeres jóvenes interesadas en la ingeniería es que se desafíen a sí mismas y sigan confiando en sus capacidades.
"La diversidad y los retos son las mejores formas de crecer", afirma.
"Empújate -dentro de lo razonable- a salir de tu zona de confort y exponerte a diferentes aspectos de la ingeniería".
"No olvides las humanidades y las artes", añade. "Tener algunos conocimientos de estas disciplinas y de cómo se entrecruzan e influyen en la tecnología te hará mucho mejor ingeniero".
"Lo más importante es que eres inteligente y puedes hacerlo", dijo.
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