McKenzie Clark es ingeniera mecånica del grupo Oceaneering Technologies (OTECH), con sede en Maryland. Como persona creativa, McKenzie encuentra lo mås gratificante cuando puede llevar a buen puerto un sistema o una pieza que tiene en mente con el diseño, el anålisis y la fabricación.
"La ingenierĂa requiere mucho trabajo, pero al final hay una recompensa", afirma. "Tanto si tienes Ă©xito como si fracasas, aprendes algo, y eso sĂłlo te hace mejorar".
McKenzie se sintiĂł atraĂda por la ingenierĂa en el instituto. Su profesor de "IntroducciĂłn a la ingenierĂa" se interesĂł por ella y le recomendĂł que se apuntara a un curso avanzado de ingenierĂa.
En esas clases pudo aplicar conocimientos prĂĄcticos de forma apasionante.
"Diseñamos y construimos un vehĂculo elĂ©ctrico desde cero para participar en competiciones", explica. "De hecho, quedamos terceros en una competiciĂłn regional y viajamos a California para competir en la competiciĂłn nacional, donde quedamos primeros".
"Me di cuenta de que la ingenierĂa era apasionante, desafiante y gratificante a partes iguales".
Cuando McKenzie era mĂĄs joven, su mayor reto era participar en actividades relacionadas con la ingenierĂa en la escuela.
"En la escuela secundaria, querĂa unirme al equipo de robĂłtica VEX, pero tenĂa demasiado miedo porque serĂa la Ășnica chica y no tenĂa experiencia", dice. "Todo esto cambiĂł en la universidad, donde estaba rodeada de mĂĄs mujeres estudiantes de ingenierĂa y tenĂa mĂĄs confianza en mis propias capacidades como aspirante a ingeniera. Me unĂ a mĂĄs clubes, incluido el equipo VEX U y la Sociedad de Mujeres Ingenieras".
Agradece a sus compañeros de Oceaneering que la animaran y la hicieran sentir parte del equipo.
"Tengo las mismas oportunidades y responsabilidades que los demĂĄs. Los chicos saben que no me da miedo ensuciarme las manos".
McKenzie afirma que la prĂłxima generaciĂłn de ingenieras debe ir a por todas.
"El mundo te estĂĄ animando, ya que la demanda de mujeres en ingenierĂa es cada vez mayor", afirma. "Hay muchas oportunidades ahĂ fuera".
AñadiĂł que incluso las niñas pequeñas deberĂan saber que la ingenierĂa es una opciĂłn profesional.
"Cuando mis primos pequeños se enteraron de que era ingeniera, no les hizo gracia y me preguntaron si manejaba un tren", explica. "Después de regalarles divertidos juegos de Lego de robótica, cambiaron de opinión.
"Nuestros intereses y aspiraciones empiezan de pequeños; las niñas deben saber que la ingenierĂa es una opciĂłn para ellas".
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