Oceaneering se dedica a crear una plantilla con talento, diversa e integradora. La serie Mujeres en la Tecnología, presentada en colaboración con la Red de Mujeres de Oceaneeringdestaca a las mujeres que contribuyen a los avances tecnológicos de nuestra empresa. En esta serie, descubrimos qué hace que sus trabajos sean gratificantes y qué consejos tienen para la próxima generación de ingenieras.

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Libby Rejman es la responsable de software del grupo Oceaneering Technologies (OTECH), con sede en Maryland. En su puesto, Libby encuentra lo mĂĄs gratificante cuando ve que sus ideas fructifican.

"He disfrutado mucho del cĂ­rculo completo que supone desarrollar un producto que funciona, entregarlo y ver que realmente se utiliza".

Miembro del equipo del gran programa de vehículos Dorado durante casi nueve años, Libby ha sido ascendida recientemente de ingeniera de software a directora de software de OTECH. En su nuevo puesto es responsable de la gestión de mås de 20 personas.

"El equipo de Dorado estĂĄ formado por unas 40 personas, desde ingenieros mecĂĄnicos hasta analistas de apoyo logĂ­stico. Esto me permitiĂł adquirir muchos conocimientos valiosĂ­simos sobre cĂłmo se fabrica el producto final y es una gran experiencia que puedo trasladar a mi nuevo puesto."

Pasar del grupo profesional a la direcciĂłn es un gran cambio para Libby, afirma. Pero estĂĄ deseando empezar a trabajar en su nuevo puesto.

"Después de estar nueve años con este grupo, tengo mucha experiencia en aprender lo que funciona, pero también lo que me gustaría cambiar. Tengo que aprender a navegar por todo eso como menos colega y mås supervisor."

También espera aumentar los puntos fuertes de OTECH. Libby dijo que el grupo ha apoyado el desarrollo de una gestión funcional mås fuerte y ha puesto mås énfasis en el desarrollo de ingenieros mås fuertes.

"Esto [el desarrollo] es todo, desde la tutorĂ­a hasta abordar las necesidades del proyecto y defender a tu equipo y a tu gente", dijo. "Que estas cosas funcionen en armonĂ­a nos harĂĄ mĂĄs fuertes que nunca".

Libby no siempre supo que llegaría a ser ingeniera. De niña pensaba que sería jinete por su afición a los caballos.

"A medida que crecĂ­a, mental y fĂ­sicamente, me di cuenta de que mis puntos fuertes eran la tecnologĂ­a y la ciencia", explica. "Me comprometĂ­ con la ingenierĂ­a en mi Ășltimo año de instituto".

El mayor reto para Libby ha sido aumentar su confianza en el lugar de trabajo.

"Con demasiada frecuencia veo que las mujeres se sorprenden cuando se les ofrece un puesto mås importante o un ascenso. Yo misma he sido culpable de ello", afirma. "Tenemos que darnos cuenta de que estas oportunidades se ganan y se conceden porque los jefes de equipo reconocen y confían en las capacidades que hemos demostrado. Hay que aprender a confiar en uno mismo. Fijarme en mis éxitos pasados ha sido un factor clave para que eso crezca para mí".

Libby da crédito a sus compañeros de Oceaneering por juzgar a las personas en función de sus méritos.

"Lo que he descubierto en Oceaneering es que, una vez que demuestras tus capacidades, no importa quién seas", afirma. "Si entras y empiezas a contribuir, siempre te verån en igualdad de condiciones".

Libby cree que la prĂłxima generaciĂłn de ingenieras debe ser siempre honesta, aunque tema quedar mal.

"Si tus jefes y supervisores aprenden que pueden confiar en ti -porque les revelarĂĄs lo bueno y lo malo-, ya eres un activo inestimable", afirma.

"Para mí, la honradez es una de las características mås apreciadas que puede tener un compañero de equipo", afirma. "Cuando admites tus errores, compras mucha fe con todo el equipo, y puedes comprar mucha fe con tu cliente. Esto es crucial para pasar de ser un ingeniero a un gran ingeniero".

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